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viernes
¡También enfermedad mental!
De los tantos motivos de consulta que llegan al consultorio del psiquiatra, hay un paciente que presenta una situación mental, cuyo diagnóstico es: "Síntomas psicológicos que afectan condiciones médicas".
Generalmente el paciente es referido, ya que su enfermedad orgánica -por ejemplo, asma, cardiopatía o cáncer-no está evolucionando bien debido a su funcionamiento mental.
Los indicadores psicológicos para diagnosticar este tipo de disfunción o alteración psíquica, son:
El paciente niega su enfermedad, la encubre con actos y proclamas, se evade de la realidad, apela a rituales y "rapea" para distraerse y distraer; subestima los riesgos y la gravedad de su patología; aparenta y alega mejoría clínica, con criterios ajenos a cualquier protocolo científico; el paciente se convierte en su propio médico, pretende controlar, diagnosticar e imponer criterios profesionales.
Las consecuencias de este problema mental afectan negativamente la condición orgánica, lo cual se refleja en: Evolución tórpida del cuadro, se complica el curso de la enfermedad, se generan problemas en el cumplimiento del tratamiento, aumento de las limitaciones, dificultades, sufrimientos y riesgos que predisponen a un desenlace fatal.
En este momento las preguntas que con seguridad los lectores deben estar haciéndose, son: ¿por qué se gesta este problema mental?, ¿cómo se ayuda a resolver?, y ¿cuál es el pronóstico? Son comportamientos muy frecuentes en personalidades histriónicas y narcisas, dado que sus mentes están entrenadas para aparentar, llamar la atención, ser centro de atracción, practicar la megalomanía, una vez que emerge un problema orgánico se desbocan psíquicamente y se les hace imposible abordar con estabilidad y sentido de realidad la adversidad.
El tratamiento está sustentado en técnicas de psicoterapia y fármacos, se busca ayudar a que aprendan a resolver sus limitaciones emocionales para que se hagan (y hagan) menos daño psíquico y físico.
Y... ¿el pronóstico? Si el problema físico no es maligno, todo se hace más peligroso, pero el paciente no entra en los terrenos de la fatalidad. Si el problema orgánico es complejo y de alta morbilidad, la mente acelera inexorablemente un acercamiento del paciente hacia lo que tanto niega, a lo que tanto le huye y a lo que tanto le tiene miedo.
Fuente: lahora.com
