miércoles

UNA ROSA PINTADA DE AZUL

Lo cierto es que estamos a merced de subterfugios y triquiñuelas, de aniquiladores, sátrapas y asesinos que solo sueñan con exterminar al contrario porque ceder el poder no es opción, porque medirse electoralmente con transparencia no les es funcional, porque el adagio “el que la debe la teme” es su realidad más tangible, pues a ellos el mando los corrompió hasta niveles impensables materializando.

Y hoy más que nunca el régimen se ampara en el axioma “el fin justifica los medios” dándole vigencia al porque, no les importa lo que piensen los venezolanos demócratas del país, la comunidad internacional o el mismísimo Vaticano.

Solo les interesa preservar el poder, atornillarse en el mismo, por eso violentan reiteradamente la Constitución, acortan los lapsos legales a capricho, sobreestimulan la división entre hermanos a través del chantaje del hambre, y enaltecen los antivalores y los vicios.

Y el cenit revolucionario del dogma de Maquiavelo es llamar a elecciones pero con un garrote del tamaño de una iglesia… Porque lo vital es suprimir el libre albedrio del pueblo pensante a través de la amenaza y el amedrentamiento.

Porque ya no importa el pacto social, el equilibrio entre los poderes públicos, o la gobernabilidad del país. Porque el “mazo” es el símbolo de lo que viene. Es la vía expedita para el control. Es la nueva espada de Damocles que igual “pende de un hilo” sobre la nación y que está presta a partirle el alma y el corazón. Y mientras tanto, una diáspora de millones de venezolanos se aventuran en cualquier lar a la búsqueda de oportunidades, posibilidades, o simplemente de paz.

Porque las amputaciones que hemos sufrido en los últimos años no son solo materiales sino emocionales y sin anestesia, por eso duelen tanto. Al final de todo amigo lector, nos preguntamos: ¿Qué nos puede motivar hoy? ¿Un reencuentro familiar? ¿Un amor desinteresado? ¿Comida nutritiva a buen precio? ¿El derecho a soñar en libertad? ¿El poder votar y elegir de verdad? Lo cierto es que nunca antes nos resultó tan lejana, tan ausente, la canción de Pizzolante.

Pero es nuestro derecho no perder la esperanza y seguir “motivándonos”. Por eso soy de los que cree que “una rosa pintada de azul” es un gran estímulo para seguir luchando.

"Así de simple".