A continuación la carta:
“El presidente es una figura nacional
importante, probablemente la que más y también una figura mundial, por lo que
su desaparición física en este momento pudiera ser más traumática de lo que los
políticos perciben”.
La
presente tiene como objetivo aclarar ante la opinión pública el contenido y
finalidad de la entrevista que se publicara recientemente en un semanario
mexicano y que ha sido objeto de una innumerable cantidad de tergiversaciones y
elucubraciones que desvirtúan totalmente el propósito que me movió a otorgarla.
Basado
en la información oficial y en mi condición de médico venezolano pensaba sobre
el dilema ético que representa velar por la salud de la persona más importante
de nuestro país, en momentos en que se ha diagnosticado una afección maligna, y
la falta de previsión ante una posible ausencia, temporal o definitiva, en los
manejos de la nación, debido a la falta de comunicados médicos claros sobre su
condición actual.
Me preocupa que el presidente y su entorno político no
conozcan la magnitud de su enfermedad puesto que ha sido manejado con un
completo hermetismo. Las consecuencias de un desenlace fatal y la
importancia que tenía informar tanto a su organización como a los grupos que lo
apoyan, al igual que a los grupos políticos que lo adversan, fueron las razones
que me llevaron a abordar este delicado asunto.
El presidente es una figura nacional importante,
probablemente la que más y también una figura mundial, por lo que su
desaparición física en este momento pudiera ser más traumática de lo que los
políticos perciben. Estamos viviendo una profunda transformación social y no
hay duda que el presidente la inició hace muchos años, como se cita en la
entrevista. Sin embargo, ¿qué pasa si desaparece en este momento sin que todos
los actores políticos tomen previsiones para cuidar al país, para atender los
cambios, para rescatar lo social, para preservar los aspectos positivos de esta
revolución? Entiendo que acudan a epítetos fáciles para destruir, lo pensé
mucho antes de narrar algunas cosas, que fueron muy mal manejadas por el
periodista Víctor García Flores, quien ante la sugerencia de estar escribiendo
un libro sobre los mandatarios latinoamericanos en el poder, abusó de la
confianza entregada.
La
entrevista que di al igual que las que he dado siempre, están impregnadas de un
profundo concepto pedagógico y ético. Básicamente
traté de exponer la problemática médica del presidente Hugo Chávez Frías sin
impregnarla de este amarillismo que se la ha querido dar. Cuando le
solicité al periodista revisar la entrevista le pedí que retirara muchas de las
cosas que allí se decían porque estaban descontextualizadas. Esto no fue
aceptado en su totalidad, quedando algunos fragmentos que pueden ser
interpretados de manera errónea y que han desvirtuado gran parte de su
contenido.
En este momento en el que la sociedad
venezolana está dividida, asumo este reto con dignidad, ya que los motivos que
me impulsan son la salud del presidente y el impacto político que va a tener
Venezuela los próximos meses. Lamento que el impacto de la entrevista haya sido
utilizado por los diferentes actores a su banal conveniencia, pues no era esa
la intención y si cometí algún error, a juicio de algunos, estoy dispuesto a aclararlos.
No soy un traidor a la Patria, la Patria no es
el presidente, la Patria somos todos y en ese
todos están incluidos nuestros hijos, familia, amigos y enemigos, y
quiero que sepan que esta entrevista está dirigida a todo el mundo para la
reflexión. Días antes de conceder la entrevista mantuve una serie de
conversaciones con miembros del PSUV y les pedí que le transmitieran al
presidente estas inquietudes e incluso hablar directamente con él y poner mi
conocimiento a la orden.
Parte de la entrevista se basa en los antecedentes
médicos del presidente, los cuales han sido expuestos ampliamente por
numerosos colegas como el Dr. E. Chirinos (quien fuera su siquiatra particular)
en diferentes medios de comunicación en los últimos años, por lo que esto no
representa un secreto para nadie.
El
análisis de la condición actual del mandatario está basado en las informaciones
oficiales que en algunos casos han sido emitidas por el propio presidente y no
es más que un ejercicio clínico que puede completar cualquier profesional de la
medicina para llegar a un diagnóstico y pronóstico presuntivo, nunca
definitivo.
Quiero dar la cara, pero con la seguridad de que los
elementos serán evaluados justamente. Al coronel José Alvarez Tineo, mis
más sinceras disculpas por no haber podido cumplir con lo prometido el día de
nuestro encuentro, los acontecimientos posteriores me obligaron a salir del
país con mi familia de manera abrupta, algo que no deseaba y no tenía
planificado hacer.
A mis
amigos les reitero todo mi afecto, respeto, y compromiso de lucha.
Pegado: noticierodigital.com
